unknown-babes-1024x768-3361

KaKaWa: El alimento de los dioses

kakawa1Uno de los alimentos afrodisíacos por excelencia, hasta la etimología de su nombre “Comida de dioses” hace referencia ha esto.

La iglesia decía que era un pecado comerlo por el placer que producía.

Hoy sabemos que el cacao del que se produce el chocolate, contiene Feniletuilamina que actúa en el cerebro dando placer sexual ya que libera endorfina (un químico que libera nuestro cuerpo y produce la sensación de sentirnos bien, la vitalidad, la alegría).

Chocolate, el alimento de los dioses.

Orígenes del chocolate:

En 1502 -cuando Colón encontró una canoa comercial cargada de granos de cacao en la costa Caribe- el cultivo y comercio del cacao estaba difundido en Mesoamérica. De hecho, el cacao era una de las mercancías comerciales más valoradas. Los académicos creen que la canoa que Colón encontró posiblemente iba camino a México con granos cosechados en Costa Rica.
Los Antropólogos han encontrado evidencia indirecta del consumo de cacao en tiempos tan antiguos como 800-1100 AC. Las esculturas antiguas, murales, y otras manifestaciones artísticas retratan el uso y preparación del chocolate.

El jeroglífico para el cacao, descifrado como ka-ka-wa, tiene forma de pez. Este símbolo ha sido encontrado en muchas vasijas y cuencos, el más viejo de los cuales se conoce como la vasija Río Azul y data del 500 DC. Fue excavada en un a sepultura Maya en Guatemala en 1984, y contiene residuos de chocolate.
Los Aztecas creían que el dios Quetzacoatl, serpiente emplumada y jardinero del paraíso, trajo del cielo las semillas de cacao y les enseñó como cultivar el árbol.

Las culturas Mesoamericanas antiguas usaban el cacao como moneda y como bebida ritual. El cacao, tan valioso como el oro y las gemas, fue representado en las pinturas Aztecas siendo presentado como tributo al emperador y ofrendado a los muertos. 

Los Aztecas eran connoisseurs del chocolate. La bebida de chocolate servida en la corte de Montezuma estaba reservada para la nobleza, los guerreros y los comerciantes. Picante o amargo, era servido frío y espumoso. Ocasionalmente se le agregaba miel o condimentos como pimienta, achiote y vainilla.

La producción de chocolate:

El árbol de apariencia extraña que produce el chocolate,fue llamado Theobroma cacao, “Alimento de los dioses”, hace más de 200 años por el gran botanista Carolus Linnaeus. Las vainas del color amarillo o rojo brillante que contienen las semillas de cacao crecen directamente en el tronco del árbol. Cada vaina contiene entre 30 y 40 semillas, parecidas a la almendra, envueltas en una pulpa blanca y pegajosa que se asemeja a la larva de un insecto. Los científicos están de acuerdo en que los pueblos nativos de América del Sur fueron inicialmente atraídos por la dulzura de la pulpa del cacao. Pero nadie sabe con certeza que condujo al descubrimiento del chocolate a partir de las semillas crudas, amargas e incomestibles.
Los árboles de cacao crecen únicamente en las regiones localizadas 20 grados al norte y 20 grados al sur de la línea del ecuador. Los científicos creen que las primeras especies de cacao crecieron en Suramérica; más de veinte especies crecen actualmente en América Latina.

Los Mesoamericanos antiguos, quienes domesticaron la planta, cultivaban el cacao a orillas de las selvas tropicales o en pequeñas huertas dentro de los bosques, de una manera ecológicamente sana.

Aunque hoy la mayoría del cacao es producido en Africa, todavía se planta en las tierras bajas de Chiapas y Tabasco en México donde aún hoy es un cultivo considerado sagrado.

El uso y cultivo del cacao han seguido evolucionando desde los tiempos pre-colombinos hasta el siglo XXI. Al igual que los quesos finos y el vino, hay una gran variedad de tipos de cacao que, sumados a los diferentes métodos de producción, influyen en la calidad del chocolate.

La mayoría del cacao actual crece en plantaciones. El cultivo de cacao involucra un proceso a mano de recolección con machetes, fermentación, secado y tostado para producir la materia prima para el chocolate.
Al igual que el café, los procesos de fermentación y tostado generan diferencias sutiles en el color y sabor del chocolate resultante—entre más largo el proceso, mejor el sabor y más alto el precio. Por ejemplo, son necesarios hasta 10 días para producir el oro negro, necesario para la producción de chocolate premium.

Europa descubre el chocolate:

Los españoles probaron por primera vez el chocolate en Tenochtitlán, la capital Azteca ubicada en la isla donde hoy queda Ciudad de México. Una creencia generalizada es que Cortés introdujo el chocolate a España cuando volvió a la corte en 1528.

Los españoles, quienes controlaron la oferta de cacao hasta finales del siglo XVII, mantuvieron su manufactura en secreto durante casi un siglo.

El azúcar fue incluido en la producción de chocolate cuando los españoles importaron caña de azúcar de las Islas Canarias y la plantaron en México.

También empezaron a combinar el chocolate con condimentos como vainilla, canela y anís. El chocolate preparado de esta forma se convirtió en una de las bebidas favoritas de los españoles en México y eventualmente en España. Sin embargo, continuó siendo un bien de lujo ya que era fuertemente gravado.

A Antonio Carletti, un comerciante italiano, se le atribuye la introducción del chocolate a Italia en 1606 después de haber visitado una plantación de cacao en América Central.

 El presentó un reporte sobre dicha visita al gran duque de Toscana, Fernando de Medici I. Gracias a los matrimonios entre la nobleza Europea y los viajes del clero, el conocimiento acerca del chocolate se expandió rápidamente a todo el continente. Su uso sin embargo, no se generalizó hasta muchos años después. En 1928, Coenraad Van Houten, un fabricante de chocolate, cambió de manera fundamental la manera de hacer chocolate con su invención de la prensa de cacao.

Las técnicas antiguas, claves para el futuro del chocolate
El mercado del chocolate está en expansión, y las técnicas de manufactura son continuamente refinadas y mejoradas.

Sin embargo, debido a la rápida desaparición de las selvas tropicales en donde el se cultiva el cacao, los científicos están re-examinando los antiguos métodos de cultivo para preparase de mejor manera para el crecimiento de la demanda de chocolate. Preservando un sistema de agricultura que ha existido por miles de años, el cacao, las personas que lo cultivan y las selvas tropicales tienen un futuro viable asegurado.

Fuente: Phoebe A. Hearst Museum of Anthropology – University of California

Tesoros escondidos de la colección mexicana

El pecado de chocolate del Padre Larramendi

En la bella poética con la que Kirmen Uribe abre su “Mientras tanto cógeme la mano”, se recoge una curiosa anécdota. Nos cuenta que en el S.XVIII el chocolate estaba mal visto, que muchos predicadores de la época lo dejaban al margen de las buenas costumbres y lo convertían en sospechoso hasta el punto de recomendar a los fieles que no se comiera, porque comer chocolate era, ni más ni menos, pecado.

El jesuita y gramático Larramendi tenía un cierto apego al parecer por los placeres terrenales y dudosos, ya que entre sus pasiones se hallaban los bailes y el chocolate. Tanto que a su muerte encontraron una onza de chocolate bajo su almohada, un último placer, un último deseo, un último pecado que escandalizó a algunos de sus compañeros jesuitas, que horrorizados afirmaban que el pobre padre Larramendi había muerto en desgracia y no podía recibir ni funerales ni entierro cristianos, y debería ser enterrado extramuros del cementerio. Aunque al final se impuso la sensatez.

No es del todo extraño que la Iglesia, por aquel entonces como por éste, considerara pecado cualquier llamada al deleite de los sentidos. Olvidando las valoraciones, mucho más modernas que las que escuchamos en Ratzinger, del Doctor Angélico, Tomás de Aquino, que en su Tratado de las virtudes definía el pecado como exceso y defendía que las cosas hermosas, el vino, el chocolate, el placer carnal (dentro del matrimonio, al fin y al cabo era moderno pero del S.XIII) eran dones de Dios a disposición de los hombres. Y que sólo habría pecado cuando el ser humano perdía respeto por sí mismo para perseguir obsesivamente esos placeres.

(Leer nota completa)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s